¿Qué es el pacto de reserva de dominio?

¿Qué es el pacto de reserva de dominio?

Retención de la titularidad deutsch

Sin una cláusula ROT en el contrato de compraventa, el vendedor de los bienes tendría que ponerse a la cola de otros acreedores si el comprador se declara en quiebra, pudiendo obtener muy poco, o nada, de lo que se le debía.

Al redactar un contrato de venta en el que se comercializan bienes a crédito, un vendedor puede incluir una cláusula ROT para proteger sus intereses financieros. Normalmente, estas cláusulas permiten al vendedor retener la titularidad de los bienes o equipos hasta que los artículos se hayan pagado en su totalidad o, en el caso de una cláusula de “todo el dinero”, hasta que el comprador haya pagado todas las facturas que le debe al vendedor. Si el comprador carece de fondos para pagar al vendedor de acuerdo con el contrato de compra, el ROT permite al vendedor embargar los bienes y revenderlos en su propio beneficio.

Aunque la intención básica de una cláusula ROT -que el vendedor retenga la titularidad hasta que se haya completado el pago- es bastante clara, en la práctica la aplicación de estas estipulaciones puede resultar complicada. Por ejemplo, ciertas materias primas que un fabricante adquiere a crédito del proveedor pueden mezclarse con otros materiales, en cuyo caso el artículo original ya no es recuperable. Un ejemplo de ello sería una panadería comercial que compra azúcar como ingrediente para sus productos. El vendedor no puede reclamar ese azúcar una vez que se ha combinado con otros ingredientes.

Retención ampliada de la titularidad

Una cláusula de retención de la titularidad (también llamada cláusula Romalpa en algunas jurisdicciones) es una disposición en un contrato de venta de bienes que establece que la titularidad de los bienes sigue siendo del vendedor hasta que el comprador cumpla con ciertas obligaciones (normalmente el pago del precio de compra).

El objetivo principal de las cláusulas de retención de la titularidad (“ROT”) es garantizar que cuando los bienes se suministran a crédito, si el comprador entra posteriormente en quiebra, el vendedor puede recuperar los bienes. A menudo se consideran una extensión natural de la economía de crédito; cuando se espera que los proveedores vendan bienes a crédito, hay una expectativa razonable de que si no se les paga, deberían poder recuperar los bienes. No obstante, en varias jurisdicciones, los regímenes de insolvencia o los regímenes de acuerdos de crédito impiden que se apliquen las cláusulas de retención de la titularidad cuando hacerlo podría perturbar la administración del régimen[1].

Especialmente frecuentes en Alemania,[4] estas cláusulas están permitidas en el Reino Unido por el artículo 19 de la Ley de Venta de Bienes de 1979, que amplió la sentencia del Tribunal de Apelación de Inglaterra y Gales de 1976 en el caso Aluminium Industrie Vaassen BV contra Romalpa Aluminium Ltd.[5].

Cláusula Romalpa

La retención de la titularidad es una garantía real que sirve de protección frente a un deudor moroso. En ese caso, una venta se completa cuando se acuerda que el derecho de propiedad se transfiere al comprador sólo cuando el precio, que es la contrapartida de la transferencia, ha sido pagado en su totalidad.

Incluir una cláusula de reserva de dominio en un contrato de venta es una técnica. Una vez que la venta se ha completado y el comprador ha obtenido la propiedad por efecto de la ley después de que las partes hayan acordado el bien y el precio, nada impide que las partes acuerden posponer la transferencia de la propiedad hasta que el precio se haya pagado en su totalidad. Las disposiciones relativas a las ventas realizadas no son de orden público.

Esta cláusula también tiene una importancia excepcional en caso de que el deudor-comprador entre en quiebra. Al fin y al cabo, la quiebra conlleva la concurrencia de los acreedores. En consecuencia, se les equipara en el reparto del producto de la liquidación de su deudor común, salvo que tengan un privilegio que les permita tener prioridad sobre los demás acreedores (por ejemplo, una hipoteca). Un vendedor que haya estipulado una cláusula de reserva de dominio puede, en caso de quiebra del comprador-deudor, sostener ante los demás acreedores que el bien en cuestión le pertenece realmente y escapar así a la concurrencia de acreedores.

Ejemplo de reserva de dominio

En circunstancias en las que el contrato se refiere a la venta de bienes específicos en virtud de los cuales el vendedor debe hacer algo a los bienes para ponerlos en un estado entregable, la titularidad se transferirá al comprador cuando esto se efectúe y el comprador sea notificado en consecuencia.

En un contrato de venta de bienes específicos en estado entregable, en virtud del cual el vendedor debe pesar, medir, probar o realizar algún otro acto con respecto a los bienes a fin de determinar su precio, la titularidad se transmitirá cuando esto se cumpla y se informe de ello al comprador.

Si el acuerdo operativo de venta abarca bienes no especificados o bienes futuros por descripción y en un estado entregable por el que los bienes se apropian incondicionalmente en virtud del contrato, se considerará que la titularidad se ha transmitido en el momento de la apropiación.

En el caso de que las mercancías se pongan a disposición del comprador con el fin de obtener su aprobación, o se le envíen en régimen de venta o devolución o en otras condiciones acordadas, la titularidad se transmitirá al comprador cuando éste manifieste su aprobación o aceptación o en el momento de la realización de cualquier acto en virtud del cual deba ejecutarse la operación concreta en cuestión.

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